(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-08-03 ω


162Heles dado nombre de ejemplares, y si bien lo miras, 163no hay ninguna de quien no se pueda sacar algún ejemplo provechoso; y si no fuera por no alargar este sujeto, 164quizá te mostrara el sabroso y honesto fruto que se podría sacar, así de todas juntas como de cada una de por .

165Mi intento ha sido poner en la plaza de nuestra república una mesa de trucos, 166donde cada uno pueda llegar a entretenerse, sin daño de barras: digo, sin daño del alma ni del cuerpo, 167porque los ejercicios honestos y agradables antes aprovechan que dañan. , que no siempre se está en los templos, 168no siempre se ocupan los oratorios, no siempre se asiste a los negocios, por calificados que sean.

169Horas hay de recreación, donde el afligido espíritu descanse. Para este efeto se plantan las alamedas, 170se buscan las fuentes, se allanan las cuestas y se cultivan con curiosidad los jardines.

171Una cosa me atreveré a decirte: que si por algún modo alcanzara que la lección destas novelas pudiera 172inducir a quien las leyera a algún mal deseo o pensamiento, 173antes me cortara la mano con que las escribí que sacarlas en público.

174Mi edad no está ya para burlarse con la otra vida, 175que al cincuenta y cinco de los años gano por nueve más y por la mano.

176A esto se aplicó mi ingenio, por aquí me lleva mi inclinación, y más, que me doy a entender, y es así, 177que yo soy el primero que he novelado en lengua castellana, 178que las muchas novelas que en ella andan impresas todas son traducidas de lenguas estranjeras, 179y éstas son mías propias, no imitadas ni hurtadas: mi ingenio las engendró, y las parió mi pluma,

180y van creciendo en los brazos de la estampa. Tras ellas, si la vida no me deja, te ofrezco los Trabajos de Persiles, 181libro que se atreve a competir con Heliodoro, si ya por atrevido no sale con las manos en la cabeza; y primero verás, 182y con brevedad dilatadas, las hazañas de don Quijote y donaires de Sancho Panza, y luego las Semanas del jardín.

183Mucho prometo con fuerzas tan pocas como las mías, pero ¿quién pondrá rienda a los deseos? 184Sólo esto quiero que consideres: que, pues yo he tenido osadía de dirigir estas novelas al gran Conde de Lemos, 185algún misterio tienen escondido que las levanta.

186No más, sino que Dios te guarde y a me paciencia para llevar bien el 187mal que han de decir de más de cuatro sotiles y almidonados. Vale.

188A DON PEDRO FERNÁNDEZ DE CASTRO,
Conde de Lemos, de Andrade y de Villalba, Marqués de Sarriá,
189Gentilhombre de la Cámara de su Majestad, Virrey, Gobernador y Capitán General del Reino de Nápoles, 190Comendador de la Encomienda de la Zarza de la Orden de la Alcántara.

191En dos errores, casi de ordinario, caen los que dedican sus obras a algún príncipe. 192El primero es que en la carta que llaman dedicatoria, que ha de ser breve y sucinta, muy de propósito y espacio, 193ya llevados de la verdad o de la lisonja, se dilatan en ella en traerle a la memoria, 194no sólo las hazañas de sus padres y abuelos, sino las de todos sus parientes, amigos y bienhechores.

195Es el segundo decirles que las ponen debajo de su protección y amparo, 196porque las lenguas maldicientes y murmuradoras no se atrevan a morderlas y lacerarlas. 197Yo, pues, huyendo destos dos inconvenientes, 198paso en silencio aquí las grandezas y títulos de la antigua y Real Casa de Vuestra Excelencia,

199con sus infinitas virtudes, así naturales como adqueridas, 200dejándolas a que los nuevos Fidias y Lisipos busquen mármoles y bronces adonde grabarlas y esculpirlas, 201para que sean émulas a la duración de los tiempos. Tampoco suplico a Vuestra Excelencia reciba en su tutela este libro, 202porque que si él no es bueno,

203aunque le ponga debajo de las alas del Hipogrifo de Astolfo y a la sombra de la clava de Hércules, 204no dejarán los Zoilos, los Cínicos, los Aretinos y los Bernias de darse un filo en su vituperio, 205sin guardar respecto a nadie. Sólo suplico que advierta Vuestra Excelencia que le envío, como quien no dice nada,

206doce cuentos, que, a no haberse labrado en la oficina de mi entendimiento, 207presumieran ponerse al lado de los más pintados. Tales cuales son, allá van, y yo quedo aquí contentísimo, 208por parecerme que voy mostrando en algo el deseo que tengo de servir

209a Vuestra Excelencia como a mi verdadero señor y bienhechor mío. Guarde Nuestro Señor, &c. De Madrid, 210a catorce de julio de mil y seiscientos y trece.
Criado de Vuestra Excelencia,
Miguel de Cervantes Saavedra.